[Alzado posterior y detalles] [Alzado de la calle y detalles]
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Situada en una urbanización de casa en hilera, en la parcela-testero de toda una hilera, esta obra busca sumir esa concreta condición límite, que se enfatiza al quedar enfrentado a un paraje no urbanizado, futura zona verde. Así, dentro de la estricta normativa vigente, el margen de maniobra arrebatado por el diseño arquitectónico es el suficiente como para permitir entender que el afloramiento de una forma cilíndrica en la piel del edificio -y por tanto en el testero de toda hilera- puede ser una vía de integración en el entorno urbano y paisajístico, un camino para cambiar desde la escala de la calle urbna a la zona vecina, y de lo individual a la representatividad colectiva que necesita el testero de toda hilera, algo que también se realiza con elementos como la semitransparente balaustrada-macetero- puente.

(Hay que hacer notar que la colocación de la mencionada forma cilíndrica también responde a que los giros en el garage mejoren su ductilidad, facilitando además cierta racionalización y economía en la planta, en la que se procura que la luz entre siempre rasante por los parámetros). De ese específico emplazamiento urbano y paisajístico nace la conciencia de que este trabajo exige mayor intensidad, especialmente en el tratamiento de sus cerramientos y texturas. Para ello se desarrolla el proyecto en torno a la destilación de nuevas soluciones técnicas y constructivas en la utilización del ladrillo cara vista: aquí prima la voluntad de coherencia en los distintos aparejos en relación al diseño arquitectónico.

Hay que tener en cuenta que, además, el ladrillo cara vista se toma como único material en esta obra, por lo que la correcta solución de cada rincón se erige en un pequeño reto: muros, dinteles, marquesina, vierteaguas, albardillas, vallas, balaustradas, maceteros, canales, pavimentos y zócalos, hasta el buzón se realiza con ese único material. Y es que incluso se trata de un material de la zona, pues precisamente se fabrica a tan sólo 100 m.; ladrillo cara vista, manual, de color rosado, en base al cual se eligen los tonos de toda la casa, en el interior y en el exterior: madera de jatoba (rojo oscuro), de haya estofada (rosa saturado), granito (verde grisáceo) y oxirón (negro). Con todo, en cieta manera, se quiere trabajar como con una actitud "subcreadora" que lleve a la constitución de un microcosmos; este respondería a un virtual espacio conjunto, ya experimentado por el autor en otros ámbitos no estrictamente arquitectónicos.