



Formalmente existen dos ideas principales. La primera desglosa el elemento que toma contacto con el suelo y con el tablero (base-capitel), y el elemento que le da altura a la mesita (fuste). Para ello se buscan soluciones constructivas coherentes entre sí: coherencia, como una de las preocupaciones dominantes. La segunda idea, partiendo de que toda la composición se proporciona a base de cuadrados -además, sus piezas son múltiplo de cuatro-, coloca un cubo central (el cajón-estantería) que permanece casi tangente a las cuatro patas: divididas a su vez en cuatro listones separados entre si para potenciar más lo aéreo y fluído del conjunto, culminado con la transparencia del vidrio, que queda aligerado visualmente al fijarlo exento y con cuatro ventosas transparentes.
Se juega con dos colores principales: el gris platino con un tono ligeramente verdoso (lacado en aquel color de todas las piezas de madera añadiendo un octavo de verde oscuro) y su contraste en verde oscuro (predeterminado por el canto de un vidrio grueso, y manifiesto en el tirador de mármol "verde Alpes" y en el esmaltado de las tres varillas de la estantería sobre el cajón). Quedan pues dos texturas básicas: la madera lacada y el vidrio transparente. Dentro de este conjunto se engarza el pequeño tirador de mármol pulido -como una piedra en el conjunto de una joya- y unos minúsculos cristales verdes: ojos vigilantes, contrapuntos antropomórficos, que terminan de definir la elegancia sensual buscada.